Saul Williams “Coded Language” en Def Poetry Jam


“those who burn, those still aflame, and the countless un-named…”

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Mi historia de amor con “III temples of Boom” de Cypress Hill

Este texto fue redactado en el 2011, publicado originalmente en Facebook un año antes de que Cypress Hill se presentara en el país. Es un texto bastante extenso. Prometo mis futuras entradas serán muchísimo más breves. Espero sirva, de alguna manera, como una apropiada introducción mía y como credencial acerca de mi amor por el Hip-Hop. Atentamente, Chaz

Heredia, Costa Rica. 1995

Yo tenía catorce años y cursaba el octavo grado en el Colegio Claretiano de Heredia. Justo esas épocas, atravesaba la complicada fase de empezar a definirme como persona, todo el lío infernal que representa la adolescencia. Algo ya me empezaba a ser claro: no calzaba con las masas. O por lo menos con el colectivo de los otros tipos de mi edad. Más que nada porque vi que mis intereses eran en muchos grados distintos que el muchacho promedio. Esto se radicaba fuertemente en algo muy simple: gustos musicales. Mientras muchos de mis compañeros de colegio se obsesionaban con Nirvana, Guns & Roses y Metallica, esperando ansiosamente que en los bailes del colegio sonara “Smells Like Teen Spirit” para armar un mosh,  yo, por aparte,  estaba descubriendo el Hip-Hop. Enamorándome perdidamente. Aunque en aquel entonces no utilizaba el término “Hip-Hop”, le llamaba Rap. Y el Rap gobernaba mi vida.

En esos momentos de la década de los 90, era casi que un género marginado y absolutamente enigmático. Si bien aún no es algo que domine por completo nuestro entorno en Costa Rica, era diez veces más inaccesible que ahora. Los canales de música y el cable daban fe de su existencia, pero no profundizaban en él. Esporádicamente en canales como TVA, canal 19 y el recientemente lanzado MTV, salían videos de Rap, lo cual era motivo suficiente para que yo dejara todo botando y por 5 minutos me hipnotizara observando una cultura que me era indescifrable y a la vez atrayente. Cabe aclarar que cuento esto desde la perspectiva de alguien que creció en el Valle Central, clase media y nunca tuvo acceso a BET.

Afortunadamente tres de mis primos empezaban a compartir, muy a su modo, esta afición por el Rap. Algunos en mayor grado que otros. En este pequeñísimo círculo encontramos ese apoyo necesario para que este tipo de intereses prosperen.

Ya empezábamos a distinguir el rap de mejor calidad y qué era “basura pop reciclable”. Grabábamos las escasas canciones de rap que daban en la radio o los videos de rap en cassettes de VHS. Con orgullo nos mostrábamos lo que lográbamos pescar. Tal era la necesidad por tenerlo que nos importaba poco si solo pescábamos la pieza por la mitad o quedaba mal grabada. Nos daba capacidad de jactarnos y ser felicitados como héroes.

"The Gray CD"
“The Gray CD”

Let me take you to the darkside of the moon/ tell mama you won’t be coming home anytime soon…

Teníamos conocimiento de un grupo de latinos llamado Cypress Hill, por sus (excelentes) videos de “Insane in the Brain” e “I ain’t going out like that”. Mi primo, Esteban, se convirtió en nuestro héroe por haberse conseguido el CD de “Black Sunday”, era su joya. Hasta la fecha le envidió la fortuna de haberlo comprado. Comprar discos de rap era sumamente difícil no solo por su costo, sino también por lo endemoniadamente difícil era de encontrar esos discos en las tiendas del país (Yo viví mi momento de gloria cuando compré  “Nineteen Naughty three”, “Doggystyle” y “The Chronic”, pero esas son otras historias para otro momento).

Nos llamaba poderosamente la atención en ver un rap agresivo, fuerte y artísticamente violento. Era todo un acto de transgresión. Nos identificábamos profundamente con ellos porque tras de que eran latinos, estaban orgullosos de serlo y pregonarlo (Latin Lingo), todo esto en una época en la cual estaba encontrando una identidad. Era lo mejor que había y de inmediato se convirtió en nuestro grupo preferido.

Cierta tarde estando yo recién llegado del colegio, encendí el televisor y pesqué el último minuto y medio del video de “Throw your set in the air”. La locura. Llamé en frenezy a mis primos. Primero a Esteban a quien no encontré por estar entrenando con la selección de Baloncesto del Clare, luego probé con David y Guillermo, mis otros primos, hermanos entre sí. Todo ese día no me despegué de MTV. Esperando volver a ver el video, a las once de la noche y tras un regaño de mi papá, fui a dormir derrotado.

Con el tiempo logré ver el video entero y ya estábamos enterados. Cypress acaba de sacar disco nuevo, titulado III Temples of Boom. Pasaron unas cuantas semanas y nuevamente Esteban se vistió de héroe siendo el primero de nosotros en conseguirlo. Pero dada nuestra ignorancia de cómo funcionaba la industria musical de aquel entonces, consiguió una versión editada (léase censurada). Nosotros ignorábamos que los discos (más que nada de rap) eran lanzados en dos versiones, una limpia y otra con el famoso sello de Parental Advisory Explicit Lyrics . Todo esto generó entre nosotros un mito. Mi primo llegó a la conclusión de que el disco era TAN “fuerte” que tuvieron que ser censurados.

Para ese entonces ya acababa el año escolar y mi grado no lograba ponerse de acuerdo si en hacer una fiesta de la alegría/excursión o cualquier otra cosa. Cuotas fueron recogidas por el tesorero del grupo. Al no poder ponernos de acuerdo llegamos a la siguiente encrucijada o íbamos al parque de Diversiones como Fiesta de la Alegría o con ese dinero nos comprábamos un CD.  El Claretiano en el 95 era un colegio de SOLO varones, por lo mismo para mí no fue una decisión complicada, tendría al fin III Temples of Boom. El último día de clases el tesorero del grado me entregó el disco. Llegué a casa con una enorme anticipación. Ya había escuchado parte del disco de Esteban en su casa (el NO lo prestaba por nada en el mundo y la verdad no lo culpo, yo hubiese hecho lo mismo).

Una portada confusa
Una portada  con el sello de aprobación: “Parental Advisory Explicit Lyrics”

La portada del disco casi que no calzaba con el contenido, parecía un disco de Heavy Metal. Ni en aquel entonces, ni ahora me gusta. Sencillamente porque tengo de toda mi vida una profunda aversión por el Metal.  Me llevé el único reproductor de CD de la casa a mi cuarto. Saqué el librito y lo leí de pe a pa (otra cosa que extraño hoy en día, los libritos de los CDs), puse el disco gris-celeste en el reproductor y sentí una emoción indescriptible al darle play, ha sido de las veces que amé un disco antes y después de escucharlo. Los vestigios de esa emoción me acompaña en estos momentos cuando le doy play a Winamp. Tengo cargado todo Temples en la lista de reproducción, junto con los bonus tracks que no venían en ese disco y los remixes de sus canciones.

*Pausa*

Dejemos algo claro antes de continuar: Temples of Boom NO es el mejor disco de Hip-Hop o Rap de la historia (Illmatic de Nas, en mi humilde opinión). NO es “musicalmente” el mejor disco de Cypress (el primero, auto titulado Cypress Hill) ni el más exitoso de su repertorio (Black Sunday en cuestiones de ventas a nivel mundial). Pero sí es el que más impacto generó.

En mí dejó una huella profunda y ahora cuando lo escucho dieciséis años después,  me embarga una sensación de nostalgia poderosa. ¿Qué hace que este disco adquiera ese estatus? ¿Qué tiene de especial?

En cierta forma, lo que puedo decir es que Temples of boom fue un éxito en Latinoamérica, dado que fue aceptado por público que anteriormente no escuchaba el hip-hop. Es un disco que era aceptado y devorado por Hip-Hoppers al igual que los Rockeros y demás círculos (*tos* Moteros *tos*). Cypress se convirtió en un grupo de dominio popular, inexplicablemente dado que su música no sonaba en la radio y sus videos no estaban en constante rotación en los canales de música. Era impensado, por ejemplo, que Nelson Hoffman presentara el video de Illusions un miércoles por la tarde. Gustar de Cypress te hacía parte de una elite, y nos daba (me incluyo) una sensación de snobismo. Yo no soportaba que algún “poser” y, encima, fuese rockero estuviese cantando frases de Temples of Boom.

Paralelamente y contradictoriamente, el gustar de Cypress y el hip-hop en general, daba una sensación de compañerismo. En el sentido de que si, por ejemplo, yo te conocía a vos y a vos te gustaba el rap y de paso tenías conocimiento básico del mismo, de inmediato eras mi amigo. Sin pregunta alguna, sin cuestionamiento, éramos aceptados de inmediato. Por el hecho de que sufríamos un vicio que nos tenía al margen, esto se manifiesta con casi que todo los vicios que hay.

Mis recuerdos de Temples of Boom han sido alterados por la memoria y está tan incrustado en mi subconsciente que me es inevitable evocar algún evento de mi vida y no saltar de inmediato a alguna pieza del disco. Es por eso que ahora sentado en mi escritorio, con audífonos puestos, le doy play y re-evaluaré el disco con otra mentalidad. ¿Qué tanto habrá cambiado el disco? ¿Qué tanto habré cambiado yo? ¿Tendré conflicto con mi adolescente interior?

Presionando Play

A continuación quiero resaltar algunas piezas del disco, sobre todo las que antes me impactaban más y como las percibo ahora y las que antes a lo mejor no me gustaban y ahora sí.

Pista número 1, “Spark Another Owl”:

De joven recuerdo no me gustaba o no la escuchaba mucho, más que nada por algo muy sencillo: “Marihuana, Marihuana”.

No tenía discman o rara vez escuchaba con audífonos, por lo mismo para evitar un problema con mis padres, simplemente este tema lo escuchaba en vez perdida. Mi mentalidad de jovencito sano por alguna razón encontraba este tema algo vagabundo. Mi yo de casi treinta años piensa es quizá uno de los mejores tracks, el instrumental es una producción brillante de Dj Muggs. Introduce muy bien la naturaleza oscura y psicodélica del disco, luego entran unos tambores abominablemente funky. Mi queja hoy en día es que este track debió ser un tema y no una pseudo introducción al disco. Por ahí recuerdo haber leído a los críticos llamarle a esta canción “I Wanna get High pt.2”, a manera peyorativa, yo la verdad lo veo como una continuación muy bien realizada.

Pista número 2, “Throw your set in the air”:

El disco viene con una introducción algo cinematográfica y documentalista de lo que es la iniciación de las pandillas callejeras de Los Ángeles, California. De joven no entendía que era lo que sucedía, pero es claro y sencillo. Un chavalo joven llega a solicitarle al jefe de la pandilla que le permita formar parte, y sin explicación alguna una muchedumbre le cae a golpes.

El ritual consiste en que si uno logra soportar una paliza de 3 minutos de parte de 4 o 5 miembros de la pandilla, uno empieza a formar parte de la familia… de por vida, hasta el amargo final.

La letra de “Throw your set…” es casi como una anuncio de reclutamiento de parte del jefe de la pandilla a los jóvenes, su estructura es un concepto muy creativo, sobre todo desde la perspectiva en la cual se cuenta la historia de la canción, no se exalta la vida de las pandillas ni tampoco se denuncia, simplemente se muestra crudamente como és. El mismo B-Real (quien rapea), fue miembro de la peligrosa pandilla de los Bloods de Los Ángeles.  El título de la pieza se refiere al uso de señas con las manos para mostrar a cual pandilla o barrio se pertenece.

Señales de pandillas guatemaltecas
Señales de pandillas guatemaltecas, fin netamente ilustrativo

El beat es casi sacado de una película de terror, los samples utilizados y ese bajo son hipnóticos. Fue el primer sencillo del disco, su video era lúgubre y oscuro. Se notaba era de poco presupuesto pero poco importaba, la creatividad, si se tiene, eclipsa al presupuesto.

Entre los datos históricos queda que esta pieza fue el motivo por el cual inició el famoso altercado entre Cypress Hill y el exmiembro de NWA, Ice Cube. Los miembros de Cypress le mostraron a Ice Cube una muestra preliminar de “Throw your Set…” y, según cuentan, Cube les pidió le dieran el tema para incluir en el soundtrack de su película “Friday”. Cypress no accedieron y a cambio dieron al sountrack la pieza “Roll it Up” (uno de los tracks sobrantes de Temples of Boom). A los días Ice Cube sacó el tema titular de la película Friday con el siguiente coro: “Oh yeah, throw your neighborhood in the air/ If you don’t care…” esto principalmente y junto a otros detalles, causaron lo que fue el lío entre ambos que duró por un tiempo y rompió una amistad estrecha que tenían Ice Cube y los miembros de Cypress Hill, pero más acerca de esto, más adelante.

Añado para concluir sobre esta pista que con el tiempo descubrí las versiones alternas de “Throw your set…”, incluídas en el lanzamiento del sencillo. El “Slow your roll remix” y la Club Version, la primera tiene un ritmo muy relajado y si bien le aminora el impacto tenebroso del original es un beat muy interesante, que inclusive yo últimamente le escucho más que la versión original. El “Club Version” toma el bajo de otro tema de Cypress, “Throw your hands in the air” y junto con algunas breves modificaciones es casi que la misma pista, pero ya explayaré en “Throw your hands in the air” más adelante.

Pista número 4, Illusions:

Mi yo de treinta años lo dice abiertamente: Esta es la mejor pieza del disco y cuidado no si la mejor pieza de Cypress Hill. La intro regresa a los sonidos del sitar y el concepto psicodélico. Esta pieza es el corazón del disco. Su letra es digna de una detenida escucha, sin dejar de lado el beat tan hipnótico producido por Muggs. Me tomó MUCHO tiempo darme cuenta que esta canción no tiene la compañía de Sen Dog, lo cual la hace netamente una pieza de B-Real casi que enteramente. Su video por motivos de que no fue muy transmitido acá, lo conocí hasta muy después, en el aparece el actor principal de la película “Menace II Society” y para estos momentos ya Sen Dog había abandonado Cypress, por eso se explica su ausencia, lo cual hace que el video no sea la gran cosa. Nota aparte, el video tiene un feeling MUY cercano a las primeras escenas de “Apocalypse Now”.

Para quienes quieran saber de lo que trata Illusions, es netamente una descripción de lo que es estar hundido en una profunda depresión.  Llena de autocuestionamientos, autoflagelamiento y lo doloroso que puede ser dar paseos por las memorias más arraigadas en nuestro subconciente. Esta canción, ahora me recuerda poderosamente a otra canción que trata de los demonios internos que llevamos algunos en la mente “My Mind’s playing tricks on me” de Getto Boys. Si no la conocen, paren acá, vayan a una esquina de la casa hagan penitencia por 1 hora y regresen a este punto.

Nota aparte, por más que me guste A Tribe called Quest, el remix de Q-Tip de esta pieza en Unreleased and Revamped nunca lo soporté, me pareció un beat muy alegre para un tema tan oscuro.

Pista número 5, Killa Hill Niggaz

Esta pieza me presento formalmente a Wu-Tang Clan. Empieza con algo que era muy normal en los discos de los noventa, instrumentales de menos de un minuto que servían como intermedios. Es a mi entender la única pieza no producida por Muggs, si no por otro monstruo The RZA. En esta pieza también canta U-God el miembro menos reconocido de Wu-Tang quien a mi juicio se jala un gran verso y en materias de lo que es ser emcee, se roba el show.

Ahora bien, por el mismo motivo explicado más arriba en el texto, esta pieza no la escuchaba mucho. Más que nada por “EL CAPITAN PINGA LOCA”, ahora bien, sé que mucha gente recuerda esta pieza solo por eso, pero a mí, me mata el track. No me gustaba antes y ahora menos. Lástima que este track no viene con esa parte cortada. Me parece una forma muy injusta de reducir a Sen Dog, a un chiste ideado para que los NO fans del hip-hop conozcan este disco. Creo que por eso nunca gusté de esta pieza, no tanto por la pieza en sí, si no por quienes gustaban de ella.

Pista número 6, Boom Biddy Bye Bye:

Es hasta la pista número 6 que Sen Dog tiene un verso entero, lástima. Merecía más tiempo, Sen Dog es un gran artista y pieza fundamental de Cypress. Por esto esta pieza en aquel entonces era una de mis preferidas. El beat sigue siendo una producción a la cual puede competir con cualquier beat de algún tema lanzado hoy en día. El remix con los Fugees es en total otra pieza totalmente y si se ponen ambas juntas, me quedo con la original.

Pista número 7, No Rest for the Wicked:

Esta canción la incluyo más que nada como dato trivia, ya que es documento histórico del pleito Ice Cube vs Cypress Hill. A mi francamente nunca me gustó, simplemente no la sentí una canción necesaria dentro del disco, bien podrían prescindir de ella. Ahora bien el conflicto entre Cypress Hill y Ice Cube está bien explorado en el documental “Beef II” y para quienes conocen la historia de Ice Cube y de Cypress Hill la letra es una larga sacada de trapos sucios que a ratos a mí, como fan de ambos artistas, me parece algo incomoda escucharla. Bien que mal, ya el pleito fue dejado atrás y ambos artistas volvieron a colaborar. Pero la amistad que alguna vez tuvieron es ahora un recuerdo más, como esta pieza.

Pista número 10, Funk Freakers:

Ok, vamos por partes. Primero, esta pieza solo me genera confusiones, antes que nada y evitando sonar redundante, Muggs es el MVP del disco y esta es una percepción de este servidor, a estas épocas de mi vida. Antes yo hubiese empezado una acalorada discusión en defensa de B-Real, pero Muggs es el cerebro músical de este disco. Este es un beat genial y es una de las pocas piezas donde Sen Dog participa activamente.  Pero inexplicablemente, durante el último verso de B-Real, hay un fade out que lo corta a medio verso. Esta pieza debió haber sido un sencillo promocional o al menos un lado b, pero bueno, son las desiciones que tomaron que aún no logro entender.

Pista número 11, Locotes:

Algo que siempre amé de Cypress era su orgullo latino, y esta pieza durante mi adolescencia era una de mis preferidas. La recuerdo perfectamente y aún puedo jactarme que me la sé de memoria. Me encanta la química que tienen B-Real y Sen Dog en este track, se complementan y CANTAN juntos. Esto se ve cada vez menos en el Hip-Hop. La historia contada en el track, es cinematográfica acompañada con actuaciones vocales y efectos de sonido. Me gustaba por el mismo motivo por el cual disfrutaba “Boyz in the Hood”, “Blood In, Blood Out”, “Juice” y “Menace II Society”.

Sin Pista, Throw Your hands in the Air (Con Erick Sermon, Redman y Mc Eiht):

La mayor queja que tuve  en aquel entonces sobre este disco (y que mantengo hoy en día) es la ausencia CRIMINAL de esta canción. Aunque sea como una pieza bonus. Primero que nada el video es hasta la fecha uno de mis videos favoritos de Hip-Hop de todos los tiempos. Añadido que tiene la presencia de un emcee de los más grandes de todos los tiempos: Redman. El track bien podría ser considerado como una continuación o remix de “Throw Your set…”  pero, carajo, ¿porque demonios no la incluyeron en el disco? Algunos podrían discutir conmigo de que esta pieza no va de acorde con la nota oscura y psicodélica del disco, pero, seamos francos para eso están los “bonus tracks”. No le hubiese restado nada y, al contrario, le hubiese añadido un ultimo bang al disco. La versión japonesa de Temples traía un tema titulado Smuggler’s Blues quien también podría ser parte del disco que si tenía esa nota oscura. Felizmente, Throw your hands fue incluída en la compilación Unreleased and Revamped,  Pero creo yo que fue una tortura innecesaria para un fan empedernido como yo. Haber visto ese video y no tener como conseguir la pieza por ninguna parte.

Termina el disco

Me pasa algo con Temples of Boom que me pasa con muchos discos que escuchaba en los noventa. Casi que con todos para ser totalmente sincero. Me suena mejor que la mayoría de “Albums” (el término disco ya casi no se puede usar) que he escuchado hoy en día. Hay una que otra escasa excepción, pero simplemente no hay nada como esa época. Estoy consciente que la nostalgia juega un rol determinante acá y es todo un tema a discutir, sin embargo, este disco marcó un antes y un después. Hoy en día, todo ha cambiado, yo me he vuelto de una mentalidad más abierta y de gustos músicales más amplios, me considero un tipo más analítico y sobre todo, más maduro. La música también ha cambiado y el hip-hop es ahora una industria multimillonaria que tiene música para todos los gustos, algunos buenos, algunos (tristemente la mayoría) muy malos. Recuerdo cuando este balance era totalmente al revés. Hasta los mismos Cypress Hill han cambiado y bien me he alejado mucho de sus últimos lanzamientos. Su último disco me desencantó terriblemente y admito que a ratos me hicieron olvidar que alguna vez ellos eran mis más grandes ídolos y grandes responsables de que me enamorara perdidamente del Hip-Hop.

Creo que le debo a Muggs, B-Real y Sen Dog una disculpa por no entender como fan que hoy en día un artista debe evolucionar o pasará al olvido. A fin de cuentas Cypress Hill es un grupo que ya ha cumplido veinte años de carrera y sigue activo. Si bien que mal no comparto sus decisiones artísticas post-Cypress Hill IV (mezclar NuMetal con Rap y saltar a la patética moda de Limp Bizkit), les estaré profundamente agradecido por lo que significan en mi historia. Y aunque a lo mejor no sea su fan número uno, les deseo mayores éxitos. Es por lo mismo que cuando en VH1 los honoraron en los Hip-Hop Honors durante su homenaje yo parecía chiquito de quince años emocionado y hasta conmovido.

No puedo recordar la última vez que escuché el disco Temples of Boom entero.  Fue y he redescubierto que sigue siendo, uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. Parte fundamental de quien soy ahora.

Texto añadido.

Añado a este texto una nota en el 2013. Al presentarse Cypress en el Festival Imperial, entre la muchedumbre, había un grupo de cuatro primos saltando y cantando todas las canciones que soltaron. Siento que de alguna manera, esa apoteósica experiencia fue una reconciliación mía con Cypress Hill. Fue darle a mi quinceañero interno un regalo, viajar al ’95, cantar con mis primos. Y, jueputa, si tan solo por esa noche, NADIE podía discutir conmigo de que Cypress Hill es el mejor grupo de todos los tiempos.

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